UltraSeAT: tras la cadena de montaje

20 octubre, 2008

Huellas dactilares en Linux. El proyecto Fprint.

Filed under: hardware,Linux,Sistemas Operativos,software — ultraseat @ 14:44 pm

Una de las carencias del escritorio Linux es la lectura de huella dactilar. No existe un software estable que realice esta tarea y las utilidades que se han desarrollado, todas ellas parcialmente, no engloban un número suficiente de dispositivos.
Fprint, aún en desarrollo -inestable, pero funcional- proporciona un sistema central que aglutina diversos dispositivos de lectura de huellas dactilares. El software es código abierto y es muy posible que sea adoptado por diferentes distribuciones linux.


Existe una lista de dispositivos compatibles con Fprint y otra de los que no están soportados.

Procedimiento de instalación:

1. Adición de los repositorios de fprint al sources.list. Desde consola (todo seguido, en una linea):

echo -e “# Fingerprint reader support (fprint)\ndeb http://ppa.launchpad.net/madman2k/ubuntu hardy main restricted universe multiverse” | sudo tee -a /etc/apt/sources.list

2. Actualizamos apt-get

sudo apt-get update

3. Instalamos los paquetes de FPrint.

sudo apt-get install fprint-demo libfprint-dev libfprint0 libpam-fprint

4. El registro de las huellas dactilares se puede hacer vía Terminal:

pam_fprint_enroll

o vía interface gráfico (GUI):

fprint_demo

5. Configuramos PAM para que el lector sea funcional. Para ello es necesario editar el archivo de autentificación de PAM (/etc/pam.d/common-auth

sudo gedit /etc/pam.d/common-auth

y sustituímos su contenido por:

auth sufficient pam_fprint.so

auth required pam_unix.so nullok_secure

fuente: Cesarius Revolutions

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El relevo del Proyecto OpenCd

Filed under: Linux,Sistemas Operativos,software — ultraseat @ 12:59 pm

Hace poco supe que el Proyecto OpenCd había sido abandonado. Dicho proyecto consistía en la difusión periódica a través de internet de cds -.isos para ser más exactos- con una colección de diversas herramientas de código abierto para Linux, Windows, BeOS, etc…

Aún se pueden descargar desde releases.theopencd.org. La última entrega es la 7.04 y data de abril del 2007.

Aunque el proyecto ha sido discontinuado, están vigentes a día de hoy proyectos similares:

Añadir nuevas tipografías a Gimp (sólo)

En Linux Ubuntu, si queremos que unas determinadas tipografías sólo estén disponibles para gimp, bastará con que estén ubicadas solamente en la carpeta /home/tuusuario/.gimp?.?/fonts

(*) Los signos de interrogación en .gimp?.? son comodines que representan los números de la versión de Gimp instalada.

fuente: forat.info

Añadir nuevas tipografías (fuentes) a Ubuntu

Filed under: Linux,Sistemas Operativos,Tutoriales (howto) — ultraseat @ 12:12 pm

Es posible que los tipos de letra que vienen con Ubuntu, a pesar de ser abundantes, no sean suficientes para nuestras necesidades.

Echo de menos un interface gráfico que permita hacer esto. Si existe, lo desconozco.

Por lo que he leído, la adición de fuentes debe hacerse de forma manual y el principal problema que se suele encontrar un usuario de linux, sobre todo si no es avanzado, deriva de los famosos permisos: si las fuentes no tienen habilitados permisos para que el usuario pueda utilizarlas -mediante openoffice, por ejemplo- éste simplemente no podrá emplearlas.

Parece mentira que algo tan sencillo como añadir tipografías a un sistema operativo me haya llegado a costar tanto. Este es el procedimento que funcionó finalmente:

1. Creamos una carpeta y en ella guardamos las fuentes (.ttf, etc…). Si éstas las hubieramos obtenido en un fichero comprimido (.zip, etc…), deberemos descomprimirlas en dicha carpeta.

Se pueden encontrar fuentes en muchos lugares de internet, como dafont.com, fontreactor.com o urbanfonts.com.

2. Copiamos la carpeta a /usr/share/fonts/truetype

sudo cp -r /rutadelacarpeta/nombredelacarpeta/ /usr/share/fonts/truetype/

3. Abrimos nautilus en modo superusuario

sudo nautilus

4. Abrimos la carpeta /usr/share/fonts/truetype/

5. Le damos a la carpeta que hemos copiado anteriormente, y a todo su contenido, los siguientes permisos:

Propietario: root / Permisos: lectura y escritura

Grupo: root / Permisos: lectura y escritura o sólo lectura

Otros: / Permisos: acceder a archivos

En principio con esto debería bastar.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Este procedimiento que mencionaré a continuación no me funcionó:

Ésta es una modificación del original encontrado en http://www.wikihow.com/Install-Ttf-Fonts-on-Ubuntu en inglés.

1) Creamos un directorio dónde almacenar las fuentes. Lo creamos en nuestro directorio personal:

$ mkdir ~/fuentes

2) Extraemos o copiamos las fuentes ttf en ésa carpeta.

3) Vamos a la carpeta de las fuentes TrueType y creamos nuestro “catalogo” personal de fuentes:

$ cd /usr/share/fonts/truetype

$ sudo mkdir mis-fuentes

4) Entramos en el directorio y copiamos las fuentes que queremos instalar:

$ cd mis-fuentes

$ sudo cp ~/fuentes/* .

(nótese el punto al final)

5) Solucionamos permisos y creamos un directorio de la fuente (ver “man mkfontdir”):

$ sudo chown root.root *.ttf

$ sudo mkfontdir

6) Para evitar que las fuentes desaparezcan la proxima vez que reiniciemos:

$ cd ..

(el comando anterior es para regresar a la carpeta de instalación de las fuentes truetype)

$ fc-cache -f

18 octubre, 2008

Displayconfig-gtk, rápida solución a los problemas tras cambiar el monitor en Ubuntu 7.04

Filed under: Tutoriales (howto) — ultraseat @ 07:08 am

Hace poco sustituí mi viejo monitor rgb por una flamante pantalla plana. El ordenador en cuestión aún tiene instalado Ubuntu 7.04, actualizado con los últimos “parches”.

Cuando intentaba arrancar openoffice o algún programa que requiriera QT -keepasx por ejemplo-, simplemente no pasaba nada, no aparecía el programa por pantalla.

Investigando por la red me encontré con que alguien tenía el mismo problema que yo y había encontrado la solución:

I was missing the DisplaySize option in xorg.conf, QT-apps apparently need this info. I didn’t know this.
I just bought a new screen and forgot to include this option in xorg.conf.
Except for keepass I hardly ever use QT-apps Wink
Thanks for thinking with me..

Traducción: El programa no le funcionaba porque había “perdido” la opción “DisplaySize” en xorg.conf. Las aplicaciones QT aparentemente requieren dicha información.

Esto me dio la pista que encaminaría mi solución.

Me enteré de que a partir de Ubuntu 7.10 se podría configurar xorg.conf de forma visual mediante una utilidad llamada displayconfig-gtk, así que me limité a instalarla en mi Ubuntu 7.04 mediante un

sudo apt-get install displayconfig-gtk

Luego ejecuté la utilidad

sudo displayconfig-gtk

(*) Nota: si no ejecutas como superusuario, no te permite testear ni guardar configuraciones.

(**) Cuando el programa displayconfig-gtk se instala no se crea ningún acceso directo en el menú de Ubuntu. Es decisión nuestra crearlo manualmente o no.

Mediante la utilidad configuré el nuevo monitor y guardé los cambios.

A partir de ese momento OpenOffice, Keepasx y otros programas funcionaron.

6 abril, 2007

un banner que me ha gustado mucho

Filed under: Uncategorized — ultraseat @ 18:04 pm

Lo he encontrado en navito.net. Un banner que creo que a Mr. Borja seguro que le gustará.

17 marzo, 2007

He vuelto a jugar a BATTLEFIELD VIETNAM

Filed under: AudioVisual misceláneo,Cine,Videojuegos — ultraseat @ 06:05 am

Después de ver por undécima vez la Chaqueta Metálica, no he podido menos que matar a unos cuantos comunistas amarillos en el único juego original que tengo: Battlefield Vietnam, por supuesto.

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14 diciembre, 2006

Según Microsoft, el 43% de los ficheros ofrecidos en portales de descarga incorporan virus

Filed under: software,Uncategorized,Virus y Spyware — ultraseat @ 15:08 pm
Microsoft ha hecho públicos los datos de otra investigación en este caso referida a portales de descargas de programas que cuentan con una elevada audiencia online.
La investigación fue conducida por IDC y tomo como base a 98 portales reconocidos por su audiencia, sin embargo los resultados fueron tan desesperanzadores como en el caso de los buscadores.

La investigación fue conducida por IDC y tomo como base a 98 portales reconocidos por su audiencia, sin embargo los resultados fueron tan desesperanzadores como en el caso de los buscadores.

El 43% de programas ofrecidos en portales de descarga incorporaban desde caballos de Troya a spyware.

La diferencia es, sin embargo, abismal cuando comparamos los resultados obtenidos en un portal de descargas o sitios de enlaces a redes P2P o de “cracks” para programas. En el primer caso solamente el 13% contienen códigos maliciosos, en el segundo el porcentaje puede alcanzar hasta el 59% de los programas y en el tercero un 73%.

En el caso de “llaves piratas” para franquear la protección de los programas en el 59% de los casos incorporaban códigos maliciosos o directamente virus.

El estudio también destaca que el 25% de los CDs piratas que se venden online no funcionan y que más de 33% de las llaves de desbloqueo de programas que pueden encontrarse son inválidas por haber sido robadas o clonadas de programas que ya están siendo ejecutados.

[fuente: NoticiasDot]

7 diciembre, 2006

La SEAT más ultra

Filed under: Uncategorized — ultraseat @ 08:38 am

… vamos creciendo

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estad�sticas ultraseat 07122006

Mr.V.

Una hermosa canción de Tim Buckley

Filed under: Musica,Uncategorized — ultraseat @ 07:59 am

Con tu hermoso cabello y tus dieciséis años
me besaste mientras yo permanecía tumbado.
Si nunca vuelvo a verte dormiré para siempre,
para matar todo mi solitario amor.

(Tim Buckley, Song slowly song)

Tuve conocimiento de la existencia de Tim Buckley a raíz de ver el documental “Dear America: Letters home from Vietnam. Básicamente toda la banda sonora de esa película es de una calidad excepcional: Gimme shelter de los Stones, Fortunate son de Creedence Clearwater… pero había una canción que servía de fondo a una secuencia de un joven soldado demacrado, con el brazo en cabestrillo y la guerrera sobre los hombros, andando por un camino después del combate. Ambas -canción e imágenes- me impresionaron por su intensidad y expresividad.

El tema era Once i was. Buscando por ahí di con Tim Buckley, su autor. Os recomiendo que lo escuchéis. Hace ya cuarenta años este hombre, por entonces apenas un adolescente, publicaba su primer album. Como muchos otros cantautores y artistas de los 60 perdió la vida prematuramente a causa de la heroína. Tenía 28 años.

Mr.V.

Extraído de “La Música y las Fieras” nº 7, un análisis de gran calidad:

<<Como sucede en muchas ocasiones, escuchar por primera vez a alguien de quien sabes tantas cosas pero desconoces lo esencial supone un primer contacto emocionante. Pones el disco y eliges la canción, ‘Dream letter’, y entonces lo ves claro. Una introducción brillante, de una tristeza infinita… y de repente una poderosa voz inunda la habitación. Se dirige a ti sin vacilación y crece de pronto para luego retornar reposada sin perder su emotividad.

Tensión y libertadEs una pieza dedicada a su hijo, el malogrado Jeff Buckley, en forma de carta. La canción es asimétrica, no tiene estribillo ni forma clásica. Recuerda a la tensión y la libertad del Van Morrison de Astral Weeks, pero tiene esa voz pura, catártica, religiosa, desnuda, impropia de un cantante de rock al uso. Entonces miras la portada: un bello rostro muestra una pena muy grande. Mira hacia abajo, esquiva nuestra mirada. Su cara ocupa todo el espacio. Unos rasgos fuertes y hermosos, su voluminoso pelo rizado. Has escuchado a Tim Buckley.

Estamos ante un artista enorme, de esos para quien de verdad su vida era la música. La amaba y vivía a través de ella. Y es uno de los nombres más citados y respetados en esto de la ‘modernidad’ musical. De hecho, ahora que anda tan en boga el término, se puede considerar parte de su legado como ‘post-rock’, pues su música siempre guardaba un equilibrio entre lo culto y lo popular, decantándose, en ocasiones, por lo uno o por lo otro.

Tim Buckley nace en 1947 y, a menudo, se habla de él como músico fracasado y extravagante. En efecto, sus cualidades eran inmensas, lo tenía todo para la música: voz, belleza, actitud, composiciones, talento, energía… pero acabó entregando discos mediocres (comparados con los anteriores y nunca valorados por sí mismos) como Look at the fool (1974), en un intento de sonar comercial y alcanzar el éxito a cualquier precio. Acabó como tantos otros, cansado de la vida y decepcionado ante sus placeres: el sexo, la droga, el amor, los ritmos, las melodías… no bastaban. Había madurado muy deprisa. ¿Qué más da? Si no puedes aspirar a todo, me quedo sin nada. El suicidio. Sobredosis de heroína de baja calidad. Sus dos últimos años son pura decadencia que ya se venía gestando desde antes.

Un t�mido jovenHabía debutado en 1966 con un álbum maravilloso y mágico, como toda su mejor obra. Desde la portada, un tímido joven, casi adolescente aún (tenía 19 años) se apoya en una pared con una chaqueta al hombro. Estamos ante un disco excelente que ya contiene todas las claves de su música posterior. Y además ofrece algunos de sus clásicos. Sorprende ante todo su madurez, su energía, el sonido preciosista y sensual, enérgico y evocador de su banda. Y, cómo no, esa voz que ya suena especial. Es, sin duda, uno de los debuts más destacados de los 60. Las dos primeras canciones, ‘I can’t see you’ y la balada orquestada ‘Wings’, ya son definitorias de un estilo propio y estremecen como la primera vez que las escuchas.

Después vendrá, sólo al año siguiente, Goodbye and Hello (1967) y, otro más tarde, Happy Sad (1968), dos de sus obras capitales y el porqué de que Tim Buckley ocupe el lugar que ocupa en la historia de la música popular. Y en 1971 su disco más enigmático y poliédrico, Starsailor, que contiene su canción más estremecedora y por la que es más reconocido, la inmortal ‘Song to the Siren’, versionada hasta la saciedad.

De 1970 es Lorca, álbum dedicado al poeta granadino y Blue Afternoon, una colección de baladas estremecedoras y narcóticas. En 1972 cambia de rumbo y entra de lleno en los dominios del rock más tradicional. Su voz suena ahora más sucia y lujuriosa en canciones inmensas como ‘Sweet surrender’ donde recuerda a Marvin Gaye. La exprime hasta el límite al servicio de excelentes composiciones, algo que no ocurrirá en sus últimos discos.

Hasta aquí nuestro repaso por su obra, no tan breve si tenemos en cuenta su muerte prematura.

Tim Buckley envejeció velozmente. Con 21 años estaba ya dando lo mejor de sí. Es necesario que la historia del rock guarde unEnvejeció velozmente destacado capítulo para su legado. Canciones como ‘Morning Glory’, ‘Love from Room 109’, ‘Phantasmagoria in two’, ‘Moulin Rouge’ o ‘Song slowly song’ son especiales, quizás de las mejores compuestas en las décadas de los 60 y 70. Su música tiene un componente vital indescifrable. Puede sonar a muchas cosas a la vez, pero siempre conserva su identidad. Sus influencias son heterogéneas: The Byrds, otros marginados como Fred Neil o Tim Hardin; pero también Van Morrison, Hank Williams, Laura Nyro, Johnny Cash, el rock y el folk primitivo, su gusto por los instrumentos extraños y las canciones tradicionales asiáticas (de hecho, trabajó en el Departamento de Etnomusicología de la Universidad de California), el soul, el jazz de Miles Davis, Thelonius Monk o Charles Mingus. A propósito de este género comentó una vez: «Me gusta Miles Davis y otros como él porque su música sale de la comunicación entre los hombres que la tocan. Nunca olvidaré cuando vi a Roland Kirk equivocarse en una nota, y en décimas de segundo supo incorporarla al sonido general haciendo que fuese parte de él».

En estos tiempos asépticos y precocinados en lo musical, reivindicar una obra tiene tantos sentidos como queramos. Escuchad a un músico titánico, de esos que emocionan con sólo cambiar de acorde. Su legado se revaloriza con el tiempo y es descubierto cada día por buscadores inquietos. Su culto no cesa y va en continuo aumento: reediciones, libros, publicaciones de conciertos, homenajes suntuosos, etc. Hoy en día es una figura capital que no necesita de más intermediarios para enganchar a cada escucha. Y un mito comparable a, por ejemplo, Scott Walker, Gram Parsons o Arthur Lee. Estemos a la altura.>>

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